lunes, 30 de abril de 2012

Blood Red Shoes - In Time To Voices, lo de siempre y algún avance

Ateniéndonos a los tópicos, el tercer disco de una banda suele ser el de la consagración o el del pufo. O Dios sabe qué. También es cierto que será dependiendo de la trascendencia del grupo y su impacto en el debut cuando se abrirá este pequeño debate. En cualqueir caso, dejando los tópicos hay terceros discos que simplemente representan un disco más, una línea lógica a seguir. Este es el caso de In Time To Voices, el nuevo álbum del dúo inglés Blood Red Shoes. A grandes rasgos el principal cambio respecto a Box Of Secrets y Fire Like This es que se abusa menos del golpe rabioso y directo; ahora son más disimulados a la hora de dar coletazos, aunque los patrones son básicamente los mismos.

In Time To Voices siguen utilizando esa fórmula de los vocales dobles, alternándolos en estribillos y logrando deliciosas y pegadizas explosiones de energía. Pero esta vez no utilizan tanto ese recurso en la mayoría de las canciones, cosa que sí hacían antes; se han alejado de una postura más juvenil y han dado un paso maduro. Repetir una misma fórmula durante tanto tiempo es algo que suele cansar, sobre todo cuando esta no es una compleja maravilla sonora y tú no eres un grupo grande (véase por ejemplo el caso de Kasabian). Así que a riesgo de resultar un poco pelmazos, a pesar de que la estructura de sus canciones era sencilla y efectista, Blood Red Shoes han sido inteligentes y han optado por dosificar la fórmula de aguantar la canción para después demolerla. Ahora Laura-Mary Carter y Steven Ansell cantan diferente, gritan menos y no resultan tan escandalosos a la hora de interpretar sus letras. Pero el mejor cambio es que tienen un sonido más depurado, siguen dándole con la raíz grunge de una forma más sutil.

Siéntate que se está cómodo
Los pequeños matices se notan en algunos pasajes de sus canciones, logrando una mayor consistencia y reduciendo el posible aburrimiento de ver que las canciones siguen siendo todas iguales. De hecho, aunque el disco empiece con In Time To Voices, y parezca que sigan con la misma fórmula, es un espejismo. Ésta se repite a lo largo del disco en dosis menores. Para notar la diferencia hay que fijarse también en el primer minuto y medio de la canción para apreciar esos nuevos arreglos de teclado. Algo ha cambiado. No obstante, aún siguen pecando con canciones que son casi igualitas a las de trabajos anteriores, como el caso de Lost Kids o Cold.



Uno de los pequeños avances son los arreglos y el uso del teclado que aplican a su fórmula, como se observa en The Silence And The Drone, Slip Into Blue o Stop Kicking. A pesar de que los cambios son pocos, nos dejan temas diferentes a sus habituales embestidas como es el caso de la poderosa pero lenta Nigh Light. Después ya vuelven a lo mejor que saben hacer, que no es más que furia y ruido. Lo dicho, a pesar de que les encanta dinamitar, han modificado aunque sea poco, las distorsiones y los efectos que seguían sus tres o cuatro acordes. 7 Years y Je Me Perds dan fe. Y que nadie les quite el espíritu riot grrrrrl.

No se puede decir que Blood Red Shoes hayan pegado un pelotazo o hayan sorprendido con este tercer disco. De hecho no ha sido así; siguen haciendo lo mismo de siempre pero con ciertas diferencias, sin ser tan frenéticos y con algunos matices nuevos en su sonido. Puede que a algunos les aburra porque es básicamente lo de siempre y otros prefieran que vuelvan a lo de siempre, a ese frenetismo y a ese guitarrazo fácil. Un disco que salva la tarde.

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