miércoles, 4 de abril de 2012

Orbital - Wonky, cal y arena

Hablar de Orbital es hablar de uno de los dúos electrónicos de mayor vanguardia de los 90, clásicos hasta la fecha. A pesar de que han lanzado varios ep's y de vez en cuando salen de gira por festivales, los hermanos Hartnoll al fin se han atrevido a romper el silencio de ocho años desde su anterior larga duración, Blue Album (2004). Es cierto que a veces los artistas necesitan tiempo para replantearse hacia dónde quieren ir y más vale esperar y trabajar seriamente que no sacar un disco por sacarlo, pero han tardado casi toda una vida, sobre todo para los acérrimos. No obstante, Orbital, manteniendo su patrón IDM y acid-house, siempre suelen avanzar en su música para mostrar un producto vanguardístico o al menos contemporáneo. Y eso han hecho con Wonky (o lo han intentado).



Si ha valido la pena la espera, pues hombre, no es una obra maestra, cada uno que lo mastique y decida. A mí me parece un disco decente, se nota que cuidado, aunque a veces da la impresión de banalizado intentando amoldarse a ciertos géneros. Se aferran a producciones más actuales que no acaban de congeniar con la idiosincrasia de Orbital, de ahí que en las nueva canciones den una de cal y otra de arena. De hecho, cuando mejor suenan es cuando exploran sus raíces. En comparación con Black Album, este era más compacto. Wonky va de unos momentos más orbitaleros a fueros más industriales y cercanos al dubstep, donde pierden algo de fuelle.

Orbital se han alejado del sideralismo y la temática espacial para centrarse en sonidos más tecnológicos, que dependiendo de qué canción, les sale bien la jugada. Por ejemplo con la que abre este nuevo disco, One Big Moment, la jugada sale bien; una pieza electrizante que suelta chispazos que prometen. En cambio, después nos topamos con Straight Sun, un tema que ni fu ni fa, demasiado corriente. Por otra parte, el panorama es otro con Never, uno de los hits del disco, donde los Hartnoll logran una melodía poderosa con destellos IDM de los que saben un rato.





En el apartado de colaboraciones está Zola Jesus con New France, un tema que tendría mejor cabida en un trabajo más propio de la artista de Wisconsin. No se palpa ese sello de Orbital. En la sección de experimentos encontramos Distractions y Beelzedub, el resultado de meter en una lavadora dubstep, un poquito de IDM y altas dosis de ácido duro. El resultado, unos Orbital más frenéticos que obtienen mejor resultado en Beelzedub, un viaje acidoespacial. Pero es en medio de estos dos nuevos inventos donde se encuentra Stringy Acid, la parte donde mejor muestran sus cualidades. Hacen gala de clásico acid-house, haciendo que suene añejo pero también moderno.
Para cerrar, nos dejan con la montaña rusa Wonky (con Lady Leshurr), dándole un toque de locura vertiginoso y Where Is It Going?, un tema demasiado plano y prototípico.

Con este noveno álbum han introducido algunos cambios más acordes con el actual rumbo de la electrónica más comercial, pero aunque aplicándolo a su terreno, no les ha ido muy allá. Donde mejor rinden es ahondando en sus patrones, haciéndolos actuales, eso sí. Ahí están Never o Stringy Acid, aunque no les hubiera venido mal incluir la rabiosa descarga de The Gun Is Good.
Si este disco es mejor que Blue Album, seguramente no. Se echan de menos las gloriosas vocales femeninas.
IDM flotando

2 comentarios:

Pablo Espina dijo...

A mi me ha molado mucho One Big Moment, Stringy Acid y sobre todo New France, me pone los pelos de punta. Es cierto que en algunos momentos son un poco meh, pero esta bastante bien...aunque a mi me falta conocer sus discos anteriores, todo sea dicho!

Pablo S dijo...

Pues escúchate el Blue Album, ahí hay temas gloriosos. La idea está más clara, esto es un poco remezclijo, aunque tiene sus buenos temas, eso está claro.