lunes, 23 de abril de 2012

Jason Urick - I Love You, drones sobrenaturales

No todo en esta vida son guitarrazos, riffs y solos. Y solos también necesitamos estar a veces; acompañados de música que nos ayude a viajar, eso sí. Además, lo suyo es que esos viajes no se queden sólo en parajes naturales, sino que vayan al exterior del planeta, que sean viajes cósmicos. Así que desde este plano parece que hay pocas agencias de viajes que nos ayuden en estos traslados, pero las hay. Como es el caso de Jason Urick, ese tipo que se dedica a producir música a que conjuga drones, patrones progresivos, bucles sonoros y demás artimañas experimentales. Toda una invitación a viajar astralmente. Además el perfil y su música -llamémosle como mínimo rara y como máximo inquietante- coinciden con la idiosincrasia de Baltimore, Maryland. Como pasaba con la verdad en Expediente X, la música de Urick te lleva 'ahí fuera'.

Su nuevo trabajo, I Love You, es de nuevo una aglomeración experimental que podría resultar la fusión de lo progresivo de Emeralds, el drone de Tim Hecker y lo oscuro de Actress. Es cierto que no es un disco para aficionados, hay que tener el oído entrenado para escuchar y apreciar un disco del estadounidense. Su propuesta empieza en el hipotálamo y llega hasta donde tú mismo seas capaz de llegar.
Apenas tiene cinco canciones, aunque de larga duración, pero son suficientes para que tengas la oportunidad de salir de tu círculo de grupos habituales para disfrutar del poder de la experimentación. Desde un plano onírico o un paraje natural, dependiendo de las capacidades que tus sentidos sean capaces de desarrollar, I Love You danza alrededor tuyo para que acabes sucumbiendo ante él, a pesar de sus bucles. Son esos drones y las impresiones que estos suscitan los que hacen de este álbum una de las composiciones más interesantes en lo que llevamos de año.



I Love You presiona varias  teclas en tu cabeza, que dependiendo de tu concentración o tu inquietud, te resultarán más o menos adictivos. Lo que está claro, es que es un disco que precisa de unos auriculares para escuchar con atención todos los matices de la composición. La canción que da título al disco, I Love You, es la encargada de abrirte la sesera, una buena dosis de sonidos cósmicos. A continuación nos topamos con el tema más largo, Don't Digital, de casi 11 minutos. Es máxima representación artística del disco, con sonidos astrales, etéreos y salvajes que se van añadiendo poco a poco. También encontramos en segunda línea algunas voces que parecen sacadas de una criatura mitológica.




Seguimos saboreando esas texturas sobrenaturales y caóticas en Ageless Isms para encontrarnos con un paraíso hawaiano que irradia energía en The Crying Song. Finalmente, el viaje acaba con el poderío espiritual de Syndromes, cargada de una atmósfera orgánica que parece contar con una tenue voz muy al fondo.


En definitiva, de lo mejor que se puede escuchar a nivel compositivo -y musical- en lo que llevamos de año. Propuestas que hacen que la música avance. Onanismo para nuestros oídos. Y otro regalo del sello Thrill Jockey.

Música cósmica

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