jueves, 16 de agosto de 2012

Crónica Electromar 2012, electrónica descamisada

No hay mejor forma de despedir un verano que irse de festival, y el Electromar entraba dentro de este plan: cerca de casa, un día y electrónica dispuesta para pasar un buen rato. A pesar de que han cambiado de recinto y el cartel de este año no ha sido tan espectacular como el pasado, la noche fue más que decente, ya que a los cabezas de cartel hay que sumarles los djs de segunda línea que estaban presentes, gente con mucho potencial, el cual demostró sobre el escenario.

OLIVER HUNTEMANN
Al alemán no le hizo justicia el horario en el que le tocó pinchar, aunque viendo tantos artistas en un día, era inevitable que hubiera algún despropósito. Huntemann demostró el dinamismo con el que se puede combinar un set a caballo entre el minimal y el tech house. Su sesión empezó más bien de una forma más plana y lenta, más minimalista en definitiva, lo que limita bastante un set, pero poco a poco subiendo de bpms. Así se saborea mejor. Mostró su técnica y la progresión en su sesión hizo que se convirtiera en una de las mejores actuaciones del día. Combinó leves subidas propias de un set de minimal, con sonidos más movidos y elocuentes, propios de una sesión techno. Logró ese equilibrio tech house para confeccionar una gran sesión. De lo mejor del festival.

ORBITAL
Los hermanos Hartnoll fueron uno de los platos fuertes, y el abarrotamiento del escenario principal es una prueba bastante clara; era uno de los cabezas de cartel dispuestos a arrastrar al populacho. Aunque no era en formato live, vinieron con sus habituales gafas pseudomineras para mostrarnos que tienen buen gusto. Hicieron un buen set, manteniendo un nivel notable durante el tiempo que actuaron. Como suelen hacer en sus dj set, apelaron a temas con bases contundentes, cercanas al IDM que ellos practicaban sobre todo antes, aunque también hubo momentos más livianos y funkys para crear un ambiente de buen rollo.
A pesar de que no pincharon muchos temas suyos, entre algún sonido sucio y de cara al final del set, regalaron Halcyon para los fans. Y aunque no llevaron su pantallón verde, sus proyecciones ayudaron a complementar la sesión IDM con pinceladas funk y bases potentes.

Los Hartnoll iluminando (Foto de Javier Rosa)
TIGA
Al inglés ya lo tenemos calado, prácticamente se ha repasado toda la geografía española mostrando su habilidad en los platos y sus sesiones hedonistas. Cuando pincha en un festival electrónico, como es el caso, suele dejar de lado el lado más rockero para centrarse estrictamente en la parte mas amiga de los teclados y los bpm. Dicho esto, Tiga se sacó una sesión decente, aunque algo irregular. E irregular no porque no fuera buena y entretenida, sino porque al final de verlo tanto, resulta algo previsible, necesita renovar algo su setlist o la estructura de los sets. Empezó con un tema de una de las divas que se llevan ahora -creo recordar que era Beyonce- y a partir de ahí ya inició su habitual festival de vocales bastante destacables y bases dispuestas a explotar. Aunque en general, le faltó algo de velocidad y de chicha a su actuación, se acomodó y no ofreció nada nuevo que no hayamos visto antes con Tiga. Estuvo un poco apático. Ya se había quejado anteriormente de su horario en twitter.

BOOKA SHADE
Una pena que se solaparan con Christian Smith, al que apuntamos para ver en otra ocasión. La sesión de despedida de Booka Shade no pudo ser más acorde con el momento que era, ya que salía el sol y de buena mañana es mejor escuchar una sesión fresca que un peñazo minimal que acabe de matarte. Entendieron a la perfección su cometido y se marcaron un set movido, dinámico y veraniego, además bastante acorde con el Electromar, ya que la mayoría de los asistentes era público joven con ganas de fiesta.
Como hicieron Orbital, al no ser formato live, se dedicaron sobre todo a animar al personal con una recopilación de buen house y algo más techno, pero siempre manteniendo un patrón suave. No obstante, también tocaron material suyo, como Regenerate.

Booka Shade, la alegría del a huerta (Foto de Javier Rosa)

A modo de conclusión, al Electromar sólo le añadiría que fueran dos días, para que pueda traer más artistas y no tener que apelotonarlos a todos en un mismo día, porque al final hay solapes que duelen. Si se puede evitar, mejor, aunque habría que ver dónde metes el camping. Aunque lo que peor supo, y con lógica, es que los que habían pagado entrada tuvieran que pagar seis euros extras si querían pulsera para poder salir. Este tipo de detalles son los que suelen enfadar mucho, y con razón. Además, no se avisó con tiempo...
Destacar también un mensaje para los que se quitan la camiseta dentro, que no eran pocos, no mola rozarse con vuestro sudor. Por lo demás, un cartel equilibrado, aunque no tan potente como el del año anterior, pero de sobre cumplidor con artistas buenos en la segunda línea, que dan valor añadido.

2 comentarios:

Bea Lara dijo...

Hacía un calor como para no quitarse la camiseta xD En cuanto a música no tengo queja; en cuanto a organización, a ver si otro año mejora... La putada de la pulserita a 6€ para poder salir picó un poco.

Pablo S dijo...

Mira cierto, se me ha pasado comentar lo de la pulsera! Voy a ello... Cosas que limar el año que viene.