martes, 6 de marzo de 2012

La Habitación Roja - Fue Eléctrico, trofeo a la regularidad

Más de 15 años llevan en activo los valencianos La Habitación Roja. Desde entonces, han sacado siempre discos como mínimo decentes, algunos realmente buenos y un puñado de grandes singles. Hace unos días han lanzado al mercado Fue Eléctrico, su octavo álbum, marcado por la melancolía, los recuerdos y buenas canciones de poprock independiente, que no adolecen ni de buenos riffs ni de estribillos pegadizos, como siempre. Habrá grupos más preferibles que otros, pero lo que no se puede achacar a La Habitación Roja es su gusto por el buen poprock. Pegadizo, elegante y con letras de la vida cotidiana que hacen reflexionar.



Siempre lanzan discos en un corte periodo de tiempo, será fruto de su inquietud o de su necesidad de expresar lo que sienten. El caso es que sus discos suelen tener una calidad media notable, aunque quizá flojeaban un poco en Universal y se echaba de menos un disco no tan regular y que tuviera algún tema que se desmarcara del resto, idea que no se veía desde Cuando Ya No Quede Nada.

En Fue Eléctrico se acentúa la estela de temática gris de Universal, pero combinándola con un atractivo mayor: más guitarreo. Frente al pop volátil de su último hijo, uno de los decanos del mundillo indie español, los valencianos han regresado con su temática y fórmula de siempre. Pero da igual, porque funciona y sigue gustando. El Resplandor, el tema que abre el disco, inicia esas canciones típicas del grupo que hablan de relaciones y de segundas oportunidades. Pero lo hacen desde un prisma maduro en el que el estribillo refleja a un grupo maduro en plenas facultades. Acto seguido viene una de esas canciones de título geográfico, que parece que les mola bastante (Scandinavia, Posidonia) y que suelen ser buenas. Esta tiene un toque envolvente y enérgico.

Átomos y todo eso
Aunque a lo largo del álbum hay canciones que tienes la impresión de haber escuchado ya, porque forman parte del mismo molde del que salen sus canciones: Ayer, Indestructibles (que podría haber sido mejor con el punteo del principio), Norge, La Segunda Oportunidad... Canciones aceptables. En cambio, es en el tramo final donde encontramos la mejor parte del disco. Aquí, la formación valenciana ofrece su mejor cara, con la vitalidad de Annapurna (volvemos a la geografía) y su melódico estribillo o la afligida Malasombra.
Para el final nos reservamos lo mejor del disco: Cielo Protector, una oda a la voluntad y a salir adelante, apelando a un estribillo que te lleva en volandas; y  Ahora Quiero Que Te Vayas, la canción típica de LHR que te suele atrapar, que va de menos a más, con un final intenso y un gran bajo que configura el esqueleto del a canción.


En definitiva, un buen disco de La Habitación Roja. No sorprenderán en cuanto a esquema musical y sonido, pero es un grupo que siempre sabe guardar la cara y mantener el tipo para saciar las necesidades de su seguidores. Y las suyas propias.

2 comentarios:

Pablo Espina dijo...

Nunca habia escuchado un disco de la HR, pero he de decir que me ha encantado, hay pocas bandas nacionales que me gusten y con este disco me han pinchado a conocer su discografia entera...buena crítica!

Pablo S dijo...

Hombre son clásicos LHR, unos de los decanos en esto del poperindie español. Te recomiendo Nuevos Tiempos sobre todo.