jueves, 24 de abril de 2014

Quilombo, resucitando el Raval con electrónica

De hace unos meses hasta ahora Elche cuenta con un nuevo sitio de electrónica que, contra todo pronóstico, está funcionando. En esta Semana Santa, y fines de semana atrás se ha comprobado cómo una apuesta diferente, de calidad y lo más importante, alejada de los centros importantes de fiesta, se está manteniendo sin ningún tipo de problema. Hablamos del patio Quilombo, en el Raval.

Desde que cerrara la clásica sala Divine, en el centro de la ciudad y prácticamente único sitio en al ciudad al que caer muerto hasta las 8 de la mañana escuchando electrónica, hemos estado huérfanos hasta ahora. Aunque eso no significa que no se hayan intentado inaugurar nuevas apuestas que, más pronto que tarde, han acabado por fracasar. Atrás quedan Shamadi con la buena electrónica nocturna en la zona del estadio -otra difunta-, lugares como Soho que ahora han cambiado el chip porque tampoco llegaba mucha gente, días puntuales en lo que ahora es Moma, y recientemente Boombox, una buena propuesta que tampoco ha acabado de cuajar.

Ravalució
Pero es en 2013 cuando el proyecto de Sergio Saura toma forma, decide reformar en el Raval una casa abandonada y crear lo que ahora es la Zona Quilombo, no sólo un lugar al que ir a rezarle a la electrónica los fines de semana, también ejerce de pub vespertino con buenas terrazas que ahora con el tiempo ven multiplicado su valor. Pero la principal diferencia es la filosofía con la que ha nacido. El lugar está abierto a exposiciones culturales, a recitales de poesía, a exposiciones de arte, talleres... Y todo en un espacio reducido, acogedor, y creado en parte con material reciclado o artesanal.

Quizá esto último sea la diferencia con otros recintos de música electrónica en la ciudad, que es algo más transversal y multidisciplinar, no sólo un pub nocturno.

Es abierto y ambiguo porque el programa no está definido de forma premeditada. Se aspira a que sea el proceso y uso libre del local el que defina su programa, su razón de ser. Se aspira a que forme parte, de alguna manera, de la vida de otras personas, siendo un lugar singular, dificil de clasificar. 

Con todo, en el aspecto musical, tras el fallecimiento de Boombox, y esperando que Animal Klub gane más peso, Quilombo es hoy el sitio de corte más clubber que se puede encontrar en al ciudad, alejado del centro y sin el típico CD de las salas céntricas, con clásicos y temas de 2008. Aunque los anteriores lugares han apostado por djs de repercusión de la zona, este nuevo espacio en el Raval cuenta ya con una cantidad de gente constante prácticamente todos los findes. Y su apuesta por la calidad está probada de sobra.

Rives y Kraftwerk
El sábado pasado, José Rives, clásico de Metro Dance Club y uno de los djs que ha estado trayendo techno y house al levante desde hace un par de décadas, educando al personal musicalmente. Su sesión del fin de semana pasado, a mitad de camino entre un house elegante y techno hipnótico, con un tempo constante que iba pegando grandes sacudidas constantes, lo dejó claro: Quilombo es hoy la válvula de escape ante tantos sitios enquistados en la misma música, el mismo ambiente y el mismo todo de siempre.


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