Antes de empezar con la crónica, sólo decir que deberían haber anunciado más -o simplemente anunciado- en San Vicente el evento que tuvo lugar ayer. A pesar de que sea un parque en el que caben '4 gatos', no puede ser que no se llene ni la mitad del aforo con los grupos que fueron, y eso fue exactamente lo que pasó. No había mucho ambiente. Una pena, porque creo que influyó en el apartado musical.
Los primeros en saltar al escenario furon
AARDVARK ASTEROID, la banda de Elche-Londres-Liverpool. Siempre es difícil ser el primero en tocar, sabiendo que aún no está toda la gente. Además, no ayuda que haya un pequeño anfiteatro donde la gente se pueda sentar. Y más si tu música es para bailar. A pesar de la frialdad del público, excepto en casos puntuales, Aardvark dejaron una buena impresión. Tienen algunos estribillos realmente pegadizos y un brillante teclado que le da un toque especial.
A pesar de que su música es principalmente electropop, algún que otro guitarrazo recordó a los
Arctic Monkeys. Estuvieron presentando su segundo larga duración, A Modern Illness. Algunos de los temas que tocaron, y que desde luego hubieran sentado diferente con más gente y de pie, fueron
False Flag, Lies, Chasing Shadows o su hit
Broken. Realmente, si consiguieran un buen contrato discográfico para poder promocionarse mejor, tienen madera para hacerse un hueco a nivel nacional.
Acto seguido, tocaba más electrónica pop con otro grupo novel como son los valencianos
FUZZY WHITE CASTERS. Respecto a Aardvark Asteroid, Fuzzy sonaron más contundentes; su música tenía más cuerpo. También tuvieron la suerte de que al ser más tarde, había más público, y además ya había un grupo de chavalada dispuesto a bailar en el espacio que había entre el anfiteatro y el escenario. A pesar de la energía y el entusiasmo que pusieron, su concierto resultó algo monótono, ya que las canciones eran muy parecidas entre sí. Eso no quita, obviamente, que te lo puedas pasar bien, pero pecó de ser algo lineal. Algunas de las canciones que se pudieron escuchar,
George,
Fantastic City o una versión del
Lead The Way de
Carlos Jean.
Se iba acercando la hora de los platos gordos. El primero de ellos fueron los vallisoletanos
ARIZONA BABY.
Para mí, la gran sorpresa de la noche. Había escuchado alguna de su disco que no estaba mal, aunque no me llamaba la atención. Pero la prueba de fuego siempre es el directo. Y esa es una de sus bazas. Aparte del carismático sheriff Javier Velba (voz) y aunque etiquetemos sus canciones como 'country', se puede apreciar un virtuosismo en la guitarra de Rubén Marrón que llama mucho la atención, con riffs y punteos sorprendentes. Incluso daban ganas de bailar. Sí sí! Con country señora! Aunque todos sabemos que el mejor country para bailar es el de
Coyote Dax.
Una pena que no tocaran
Runaway, pero desde luego que fue un señor concierto. Nos dio una lección a mí, y probablemente a otros muchos escépticos. Se notaba que era uno de los que habían movilizado a gente, ya que había una masa imporante delante del escenario. Entre canción y canión, el gigante barbudo Javier Velba se metía al público en el bolsillo con chistes y arengas. Mientras, sonaban temas como
Shiralee,
The Truth, la 'reggaetonera' pero con sabor a John Wayne
A Tale Of West,
Dirge
... Una sorpresa mayúscula.
Y por fin llegó la hora que muchos esperábamos, la hora de ver a uno de los grandes grupos independientes de este país,
SEXY SADIE.
Era el momento de ver a uno de esos grupos con los que muchos hemos crecido, unos los disfrutaron de lleno, y otros como yo les vivimos en su segunda etapa, sin
Miki Serra. Demostraron que lo que se cuenta de ellos es verdad, que siguen en forma, con un directo potente y con mucha presencia. Vinieron a darle al público lo que quería: clásicos, clásicos y más clásicos. Es lo que la gente demanda cuando viene a ver un grupo de los de siempre. El único PERO de todo el conciero -GRAN PERO-, que inexplicablemente no tocaron In The Water ni A Brand New World, pero como dijo mi acompañante, "deben estar hasta los huevos de tocarla". Probablemente estén hasta los mismísimos de tocarlas; pero están los clásicos y luego está In The Water, que siempre tendrá ese toque especial por ser su primer y probablemente mejor hit.
No obstante, no se puede quejar uno porque sonaron clásicos a cholón, uno detrás de otro. Que si el cover de
American Girl de
Tom Petty, que si la tormenta de
You Know That's The Way I Like It, que si
Nonsense, que si las cañeras
My Bike,
Someone Like You, que si la poderosa interpretación que hicieron de
I Wont' Hurt You, que si
Turn Me On... y un etc que también incluye
No matter How, I Feel So Fine o
Take From Me.
Desde luego, rodeado de algún treintañero que sería fan en su juventud, y en momentos como en el que tocaron
Mr. Nobody, parecía que estábamos en los años 90. Momento mágico para recordar viejos tiempos.
La verdad, una pena que en esta reunión no esté Miki Serra. Quizá de esa forma, veríamos la versión más visceral de Sexy Sadie, vertida en sus dos primeros discos.