Seguramente 2011 quedará marcado por ser el año de muchos regresos importantes. Y también será un buen año para el post rock. En pocos meses llegará el nuevo trabajo de Explosions In The Sky. De momento, el que ya podemos saborear es el último de Mogwai, uno de los grupos tótem del género.
Con ete nuevo álbum, demuestran por qué son uno de los grupos más influyentes del post rock y por qué tienen tanta trascendencia. Hardcore Will Never Die, But You Will es una obra justamente medida, de principio a fin. 10 temas perfectamente calibrados para conseguir disco equilibrado y consecuente canción a canción. Se amoldan a un sonido más moderno para no centrarse tanto en los patrones clásicos del género. Es un trabajo más enérgico y ruidoso de lo habitual y que prescinde de ese aura oscura y triste de otros discos.
A lo largo de los años han ido dejando a un lado esa parte más pesada y esas canciones que iban en aumento hasta que estallara la explosión, una fórmula bastante rayada en el género. En esta última época se dejan quere más por canciones de rock más accesibles para no fans postrockeros. Quizá pierde algo de emotividad pero es igualmente intenso. La parte vocal no es algo que sea esencial en su música, pero esa voz distorsionada queda perfectamente ensamblada en la arquitectura de canciones como Mexican Grand Prix o George Square Thatcher Death Party. Es casi imposible no caer rendido ante la atmósfera de Rano Pano, la frescura de San Pedro o la intensaDeath Rays. Y para finalizar, You're Lionel Richie, una canción post rock a la antigua usanza: larga y que va aumentando sus decibelios conforme va avanzando.
En definitiva, otro trabajo de los escoceses Mogwai. Un disco de oída fácil para alguien que no esté acostumbrado a su música, pues el equilibrio de las diez canciones hace que no se haga monótono. Será un placer -para el que pueda- asistir al concierto del Primavera Sound y sumergirse en su atmósfera.
En el B-Side de hoy rendimos un pequeño homenaje a White Stripes y atendemos unos minutos a lo nuevo de Nudozurdo, The Pain of Being Pure At Heart y Dum Dum Girls. Además, el repaso a las nuevas confirmaciones de SOS 4.8, Low Cost y Primavera Sound. B-SIDE #17
Hace unos días, salió un interesante debate en una de esas páginas musicales que frecuento diariamente. Era Noctamina, que versa sobre electrónica. Hubo varias entradas en las que se hablaba de la electrónica actual, del estado de salud del género. Algunos defendían que hace tiempo que hay un estancamiento, que sale últimamente mucho imitador y poco talento. Quizá haya parte de razón en ello, con la tecnología actual, producir música está al alcance de cualquirea, que sea de calidad o no ya es otra cosa. Siempre hay algo bueno, hay que encontraro. Pero realmente hay material clásico que lo oyes y sí que piensas que ya no se hacen cosas de estas, como probablemente sea el caso de la canción que muestro hoy.
Paralelamente, en otra página de la que soy asiduo, Hipersonica, alguien comentó algo contra la electrónica. Pero con los típicos argumentos de garrulo de "lo que yo escucho es mejor", flipándose porque escuchaba Led Zeppelin, Doors, AC/DC etc. Sí, todo muy respetable, pero se metió en un berenjenal sin venir a cuento. Probablemente fuera un carca que no ha evolucionado. El caso es que hay gente que aún no ha aprendido a desprenderse de los prejuicios musicales sin, por lo menos, oír antes de criticar.
A toda esa gente que aún tiene prejuicios en la electrónica, que como en todo hay cosas buenas y malas, va dedicada esta canción. Es de uno de los genios contemporáneos. Una de las figuras más influyentes de los últimos tiempos. Un tipo que con apenas 14 años ya componía y hacía sus pinitos con sintetizadores. Ha tocado varias ramas de la electrónica, desde el techno hasta el jungle pasando por la IDM o el drum n bass. Y siempre ha salido vencedor.
Es Richard D. James, o lo que es lo mismo, APHEX TWIN. Uno de esos visionarios que salen de vez en cuando y que tienen un talento innato para ver la música desde un punto de vista que pocos se pueden permitir. Música compleja que juega con las emociones y los ambientes de una forma inaudita. La primera parte de Analogue Bubblebath, que data de principios de los 90, es una muestra de su habilidad. Una música ambiental que poco tenía que ver con lo que se hacía entonces, aún con resquicios del acid house. Por nombrar alguna de sus piezas, Selected Ambient Works 85-92 es una sesión exquisita para los paladares más sibaritas. 75 minutos de música ambiental magistralmente combinada con pinceladas acid, una inmersión total en el universo Aphex Twin.
Y toda esta parafernalia es sólo para demostrar a los más radicales, que no sólo las guitarras y las grandes composiciones clásicas son capaces de transmitir. También la electrónica es capaz de llegar a lo profundo de la persona para emocionar. Y una pequeña muestra, esta joya de Richard D. James. Pasen y vean:
Aún recuerdo cuando vi por primera vez el videoclip de Dead Leaves And The Dirty Ground en Telehit. Era un grupo que no conocía, y la canción era brutal. Una flipada para mi hermano y para mí. Me acuerdo sólo de la primera vez que oí a determinados grupos. White Stripes es uno de ellos. Dúo en este caso. Desde ese momento, Jack y Meg White se convirtieron en uno de esos combos a los que no podía perderles la pista, lo que se confirmó cuando después vino Hotel Yorba. Dos años después llegaría Elephant, el álbum que les catapultó a lo más alto por culpa de canciones arrolladoras como Black Math, I Just Don't Know What To Do With Myself, The Hardest Button To Button, Hypnotize, The Air Near My Fingers... y sí, obviamente Seven Nation Army. Más conocida por los garrulos como el "lo lo lo lo lo" (interpretar con el ritmo de la canción). Un tema que parece que se haya hecho más pupular, ojo, que La Macarena. Y eso ya es decir. A veces me resulta aborrecible, sobre todo cuando los del "lo lo lo" usan esas tres sílabas para canturrear en cualquier festival. La culpa la tiene Jack White, por idear esa combinación de guitarra emulando al bajo hasta que aparece el eléctrico estribillo, arrolladora para un gran número de mortales.
Los White de sus principios son dignos de escuchar muy detenidamente, podría representar una sorpresa para los que no conocen vida más allá del Elephant y posteriores. Yo lo comprobé una vez. En su debut, se dejaba entrever ese aire fresco de garage y blues-rock que les caracterizaría en los años siguientes. Fue en sus inicios cuando más cerca estuvieron de ese blues-rock; con un The White Stripes que parecía hecho con tres acordes y que era demasiado largo, y con un De Stijl más corto pero mejor: más variedad y con los justos arrebatos de energía para no caer en lo repetitivo. Tras un buen White Blood Cells, que a pesar de que es más de lo mismo y uno puede empezar a aborrecerlo, llega el Elephant. El primer álbum que sacan con una diferencia de dos años respecto al anterior trabajo. Y vaya usted a saber, precisamente el primero en el que el propio Jack White se encarga de la producción "para explotar toda su creatividad", cómo él mismo afirmó, se convierte en el éxito total. Y así es como se creó uno de los mejores discos de la década.
Y con ese intervalo de un disco cada dos años, para que la creatividad de Jack se tome un respiro, llega en 2005 Get Behind Me Satan, el menos guitarrero. Además, empiezan a utilizar el piano y otros arreglos para la producción que no habían usado antes. Para la despedida, Icky Thump, gran trabajo donde por momentos se vuelven caóticos como no habían hecho antes en sus discos anteriores.
Esta es brevemente la discografía de los White Stripes, la que les ha hecho ser uno de los grupos imprescindibles de la década de los 2000. Para el recuerdo quedarán sus canciones. Mostraron como convertir algo simple, una guitarra y una batería, en una explosión de música enérgica y de calidad. Uno de los daños colaterales de su éxito es que relegaron a un segundo plano a los Black Keys, que como mínimo, tienen el mismo talento.
La verdad es que es algo que sólo era cuestión de tiempo, teniendo en cuenta los proyectos paralelos de Jack White con Dead Weather y Raconteurs. Ahora Meg podrá dedicarse a lo que quiera. ¿Podían haber hecho una gira de despedida? Pues sí, pero bueno, siempre se pueden juntar dentro de unos años, que parece que está de moda. A pesar de que la noticia cayó como un jarro de agua fría, al menos han tenido señorío a la hora de despedirse. Han dicho que se separan "para preservar lo bonito y especial de la banda y mantenerlo así". En cierto modo, es mejor ahora que se separen ahora y así para que no estropeen su discografía y se arrastren como hacen otros. De todas formas, se seguirá mostrando material inédito de la banda a través de la discográfica.
Quizá ha habido demasiado bombo con los White, pero no se les puede negar que han sido grandes.
"The White Stripes ya no pertenecen a Meg y Jack. Os pertenecen ahora y siempre que lo queráis. La belleza del arte y la música permanecen para siempre si la gente lo desea".
Empecé este blog en 2009, al que dejé abandonado hace un tiempo, concretamente desde que escribo en Hipersónica como Ferraia.
He rescatado este espacio para escribir noticias de interés, crónicas y reflexiones personales. Para leer artículos como reseñas, especiales u otros, acude a Hipersónica. Allí puedes leer a gente de bien.
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