miércoles, 12 de octubre de 2011

Orgullosos de España (1/2)

Hoy es 12 de Octubre, día en el que uno desayuna viendo las Fuerzas Armadas y escucha consignas patriotas. Todo apunta a que es el Día de la Hispanidad. En efecto. Y ya que todo el mundo aprovecha para criticar el gasto armamentísitico, para despertar el sentimiento español y enzanzarse en muchos otros temas políticos, que lejos de unir, dividen, qué mejor momento para apelar a la unión con una de esas pocas cosas que lo consiguen. No, no es la Selección Española. Habéis acertado. La música.

Es un complejo que ha acompañado toda la vida a la sociedad española: alabar la música extranjera y denigrar la nacional. Muchas veces estas acusaciones se hacen desde el desconocimiento profundo de lo que se ha hecho en nuestro país. Obviamente, sí es criticable si hablamos de productos rancios como Camela, derivados de OT y cualquier otra cinta que se pueda encontrar en un bar de carretera.
El principal objetivo de esta entrada no es demostrar que la música española en general haya sido mejor que la extranjera -aunque sí lo sea en algunos casos-, sino probar que siempre se estuvo a la vanguardia o como mínimo siguiendo los mismos pasos que encabezaban los anglosajones. Que fueran los productos comerciales o menos elaborados los que triunfaran antes que los de calidad, ya es otro tema. No se trata de comparar a grupos españoles clásicos con grupos legendarios de la historia de la música, pero eso no significa que esos patrones no se dieran aquí.

LOS 60

A principios de los años 60 tenemos la invasión de los grupos británicos como The Animals, The Kinks, por supuesto los Beatles y otros americanos del mismo corte como los Monkees. Empezaron a empuñar las guitarras eléctricas para darle forma a las raíces del blues negro. Y aunque pueda parecer algo desorbitado, en España había grupos a la altura de ellos. Podrán gustar más o menos, pero lo que es innegable es que aquél pop también había llegado a España. A pesar del toque ye-ye y esa forma de cantar como si fuera un grupo angelical, había grupos realmente buenos. Por ejemplo tenemos a:

Los Módulos, grupo de exquisitas canciones pop como Sólo Tú, No Quiero Pensar En Ese Amor o Cerca De Las Cinco. También tenían pinceladas de música progresiva a la hora de entonar sus temas, como Tú Ya No Estás o Adiós Al Ayer. Además se atrevían a hacer versiones de grandes de la época como los Beatles (Yesterday) o Simon y Garfunkel (Sounds of Silence).



Los Pekenikes, banda de Madrid que empezó en el 59, antes que grandes referencias mundiales y que es simplemente sublime. Tenían temas vocales e instrumentales, pero eran estos últimos los que más brillaban. No hay más que escuchar joyas como Hilo de Seda, Cerce De Las Estrellas o Frente A Palacio. Punto y aparte son sus versiones, donde destaca su devoción por The Shadows. Tienen grandes covers como Apache, Riders In The Sky o FBI. Pero la que más brilla es la que hicieron del clasicazo de Gerson Kingsley, Popcorn. Ah, también telonearon a los Beatles.



Los Brincos, el típico del que muchos se mofan porque lo escucha su madre. Error! En la época eran conocidos como los Beatles españoles. Pudiendo considerarlo como un supergrupo (Estudiantes+Pekenikes), los Brincos tienen temas clásicos en la historia contemporánea del pop español. Muestran su versatilidad tanto en temas más rock como Flamenco y Contrabando, como en los que hacen honor a su apodo beatlesco con temas como Apolo, Nadie Te Quiere Ya o Mejor. Y luego tienen perlas como Borracho.



Pero si hay algunos que merecen un respeto especial, por su calidad como por su éxito internacional, esos no son otros que los Bravos. Capitaneados por el alemán Michael Volker Kogel, el cantante, lograron entrar en el mercado anglosajón con Black Is Black (número 2 en Inglaterra y 4 en EEUU. Ojo, 4). Pocos grupos procedentes de un país no inglés y cantando en inglés, han tenido un éxito tan importante como ellos. Temas con tanto poderío como Bring A Little Lovin, Trapped o Stop That Girl hacen pensar que realmente podrían pasar por un grupo de Gran Bretaña.



Muchos otros grupazos campaban en aquella década como Los Pasos, Los Ángeles y los fabulosos Los Íberos, los auténticos Beatles españoles.


LOS 70

Entrando en la década hippie, muchos de ellos venían a España y concretamente a Andalucía. Entre ellos y los americanos que estaban en las bases militares como la de Cádiz, trajeron su música avanzada. Así es como se extendió el rock progresivo en nuestro país, mediante comunas de hippies y bases militares. El rock progresivo español propiamente de los 70, es uno de los géneros para los que mucha gente ha pasado desapercibido. Su punto fuerte estuvo en Andalucía y Cataluña. En esta época de experimentación surgieron grupos interesantísimos:

Smash fue uno de los pioneros del movimiento. Nació en Sevilla. También dándole a los vocales en inglés, fueron unos de los primeros en experimentar con la música progresiva y psicodélica. Tienen clásicos como El Garrotin y perlas tan setenteras como Soneto y Scouting. Y sí, es música española. Una muestra de lo que se fraguaba gracias a esos jippies tan mal vistos.



En Cataluña tenemos el ejemplo de Iceberg, uno de los pioneros en su comunidad. Si Smash tenía alguna raíz flamenca, Iceberg experimentó con el jazz, pero siempre manteniendo la base de rock progresivo. Además, muchas de sus canciones recogían un aroma mediterráneo como en La d'en Kitflus o Manifest de la Follia. En lo estrictamente progresivo, Iceberg son los que mejor representan este sonido en España.



En Madrid en cambio teníamos a Los Relámapagos, que más que progresivos representaban un inicio a este género, tocando rock instrumental con pinceladas psicodélicas. Tienen canciones que siempre daban ese toque caluroso como en Nocturno, Nit de Llampecs o Danza del Fuego. Como ese preludio a lo progresivo tienen manifiestos como Khartum, Alarma o Concierto de Aranjuez. Por momentos parecen Mike Oldfield.



Y para acabar con esta década, cerramos con el grupo que supo dar con el equilibrio perfecto entre flamenco y rock. Por si fuera poco, ese toque de flamenco le hace único en el mundo; denominación de origen única. Puede que en rock progresivo y sinfónico estuvieran avanzados en los países anglosajones, pero nadie tenía un grupo tan mestizo como Triana.
Esa fusión en la forma flamenca y sentida de cantar de Jesús de la Rosa sumado a la guitarra y los punteos de Eduardo Rodríguez les hace un grupo imprescindible en el rock patrio.
Desde obras maestras como Abre la Puerta hasta Quiero Contarte, pasando por ineludibles como Sr. Troncoso, Desnuda La Mañana o Tu Frialdad, Triana desprende ese toque andaluz que hace sentir orgullosos a los habitantes de tan célebre barrio. Desde luego, un grupo irrepetible.



Para los más incrédulos, también rondaba y con no poco éxito, Camilo Sesto y Teddy Bautista representando Jesucristo Super Star. Para quedarse ojiplático.

Mañana la segunda parte comparando la música española con la extranjera. Con lo que hemos repasado hoy y salvando las distancias con grupos legendarios, queda claro que España siempre estuvo ahí, musicalmente hablando.

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