viernes, 26 de agosto de 2011

Male Bonding - Endless Now, descansar antes de escuchar


Estos tiempos se están caracterizando por tener un alentador tufillo a 90's, lo que siempre es bienvenido. Uno de los grupos noveles que dejó un atisbo noventero y que debutó el año pasado fue Male Bonding, que nos hizo sudar a todos con su frenético primer disco, Nothing Hurts, otra perla de Sub Pop.
Lejos de tomarse un descanso, estos chavales tienen ganas de dar follón, y nosotros damos gracias por ello. Porque en Endless Now vuelven a transmitir esa aire fresco, jovial y rebelde que se echa de menos ahora. Música directa, sin florituras ni composiciones complejas. Simplemente instrumentos que suenan rabiosos y una parte vocal que ayuda a que uno se haga adicto a estos tres mozos de Londres.

La razón por la que hayan sacado un segundo disco en tan poco tiempo, al año siguiente de su debut, es la motivación que tienen de avanzar en esto. Estando de gira con el Nothing Hurts ya empezaban a escribir estas nuevas letras, ya fuera a la hora del té o en el mismo avión. Además, este segundo larga duración se ha grabado en una iglesia del siglo XIX reconvertida a estudio en Nueva York, donde han grabado ilustres como Dinosaur Jr. Y no sólo aparece aquí el nombre de Dinosaur Jr, ya que su productor John Angello (Sonic Youth, Thurston Moore, Walkmen...) ha sido el encargado de sacar brillo y producir este segundo disco de Male Bonding. Parece que este trío no sólo tiene sus referencias noventeras, sino que además se cubre las espaldas con la gente que ayudó a esculpir estas referencias.

Endless Now es de otro disco rabioso, frenético, fresco; un disco de calidad que deja a la altura del betún a todos esos grupos de skaters que azotan a sus guitarras con el mismo acorde. Claro que no tiene nada que ver, sólo se podrían parecer en el plano de ser un grupo joven y con ganas de morder. Male Bonding representa un resurgir de la música de los 90, un guiño al grunge pero amoldado a nuestro tiempo; con esa melodía pop tan pegadiza que les hace prácticamente infalibles en la primera escucha. Uno acaba agotado después de escucharlo.

Respecto al año pasado, ahora vuelven con más capas de guitarras; es un gustazo oír cómo entran en un segundo plano. Es difícil juzgar cuál de los dos álbumes es mejor; el otro tenía tintes más apocalípticos, este tiene un sabor más pop, más melódico. Pero que nadie se alarme que el sudor sigue siendo el mismo. Con este nuevo toque, el disco se pasa más volando. No obstante, y en líneas generales, siguen fieles y mantienen su base musical, a pesar de que ahora hayan añadido más arreglos instrumentales y vocales. La parte vocal desde luego, es otro de los puntos fuertes, esos coros acompañados del ritmo de guitarra y batería suben la adrenalina en cuestión de segundos. Está todo preparado para la autocombustión en directo.

El único respiro que uno se toma en Endless Now es The Saddle, un minuto y medio de relax para retomar otra vez los guitarrazos y los ritmos vertiginosos. Como pepinazos están Tame The Sun, la que abre el disco; Bones, la pieza más larga que tienen hasta ahora; What's That Scene?, un tema de los de ir a por todas; y las dos joyas: Can't Dream y Dig You Out, el arrebato más indie pop y que podría entrar en un top con las mejores canciones del año.
El resto de temas, clase media para seguir agitando la cabeza de arriba a abajo.

El disco se puede escuchar en streaming aquí. Vivan los re90's.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Red Hot Chili Peppers - I'm With You. Buen intento, pero la misma sensación de siempre

Uno de los momentos más esperados por la gran mayoría, poder escuchar por fin cómo suena lo nuevo de los Red Hot Chili Peppers sin John Frusciante. Un par de días después de que se pudiera escuchar por anticipado en streaming, el disco ya está colgado en la página oficial, y de hecho está filtrado por ahí a 320 kbps.

Ahora que todos le hemos podido dar varias vueltas, ya estamos en condiciones de emitir un veredicto firme. Por una parte tenemos a la iglesia fruscianista, que se mostraba reticente de que RHCP pudiera salir adelante sin John Frusciante, ese guitarrista que ha marcado a una generación -o dos-. En el otro lado, están los que confiaban en la banda; y es que en los últimos años la gente se ha venido quejando de la trayectoria del grupo, y dentro de él estaba Frusciante. De todas formas, seguramente coincidiremos en que Frusciante no era o ha sido el problema de los Red Hot en la última etapa; más bien uno de los pilares que hacía que aún levantaran espectación algunas canciones.

Después de saber que iba a sustituirle Josh Klinghoffer, su heredero, había mucha expectación por ver cómo iba a reaccionar con el grupo. Ya lo hemos hecho. ¿Diferencia? Ninguna. De hecho, el sonido sigue intacto, la única diferencia está en los coros. La diferencia de verdad se verá cuando toque en directo los temas que nacieron con Frusciante.
La inclusión de Josh tenía dos caras: algunos tendrían ganas de ver qué aportaba, y otros estarían rezando para que mantuviera el sonido Red Hot.

Al final ha hecho esto último, no mojarse y seguir los pasos de Frusciante de los últimos tiempos. Si eso es mejor o peor, ya depende de los gustos de cada uno. Desde luego, se nota que en este disco los californianos se han esmerado por intentar cambiar un poco de rosca, o al menos no decepcionar a los fans, sabedores de ese desencantamiento o de esa indiferencia ante los nuevos trabajos. Han logrado que I'm With You no sea un disco soporífero (que no se haga tan farragoso como Stadium Arcadium) y han incluido algunos detalles que antes no utilizaban, como el piano o la trompeta. Pero también se echan de menos cosas, muchas cosas. Por ejemplo, algún hit, alguna canción que se desmarque de las demás y quede identificada como 'clásico'.
Está muy bien que el buen rollo impregne el disco, pero echamos de menos al Anthony Kiedis que rugía salvajemente en Parallel Universe o en Around The World, por citar su última gran época, aunque aquí ya empezaban a mostrar su parte más melódica, que continuó con By The Way. Disco infravalorado para el que escribe, por cierto.

Al menos en este I'm With You han hecho un amago semi-funky, pero sigue siendo el mismo perro con distinto collar, aunque esta vez el collar es algo diferente al del doble suicidio de Stadium Arcadium.
Monarchy Of Roses es una buena forma de empezar el disco, pues muestra perfectamente lo que es el álbum en su conjunto, Klinghoffer cumpliendo a la guitarra, Flea imprimiendo un ritmo que recuerda a Californication y un Kiedis que definitivamente no tiene ganas de gritar (de hecho la última vez que se le escuchó gritar precisamente en Californication). Lo que pasa a continuación es que nos encontramos con Factory Of Faith, la típica canción que aborrece a la gran mayoría de fans de RHCP; carece de sustancia, otra vez Kiedis con la entonación de siempre y una guitarra que salva los muebles en parte de la canción. La primera que deja buen sabor de boca es la tercera; Brendan's Death Song. Tiene un principio que recuerda al One Hot Minute y mientras Flea mantiene el ritmo magistralmente y Klinghoffer armoniza, llegan los coros que recuerdan a los mejores RHCP de los 2000.

El disco continúa hacia adelante, recuperando las pocas reminiscencias funky de Californication y By The Way, que se perdieron en Stadium Arcadium. Encontramos más amagos -siempre encabezados por Flea- en temas como Look Around, con Kiedis autoplagiando sus coros de By The Way. Avanzando nos topamos con el buen rollo que desprende Did I Let You Know y esa trompeta que mencionábamos antes, por fin un arrebato de frenetismo en Goodbay Hoorray, más dichoso buen rollo en Happiness Loves Company... En el tramo final nos encontramos con la bythewayesa Police Station, canciones lentas como Meet Me At The Corner, que distan mucho de las grandes canciones lentas de los Red Hot, y para cerrar Dance, Dance, Dance, con unos RHCP que parece que con la edad se nos han acaramelado.

En resumidas cuentas, un disco que a botepronto ha dejado buenas sensaciones debido a la sugestión de escucharlo con tanta ansia. Sinceramente, creo que cuantas más vueltas le demos, más nos daremos cuenta de que es simplemente otro disco más, aunque mejor que Stadium Arcadium; más regular y no tan soporífero. A pesar de que Flea siga dando clases de cómo sostener una canción con el bajo y Klinghoffer dé el callo, sigue faltando chispa, alma, algún ingrediente que han perdido con los años. Esa parte incorrecta y censurable de letras descaradas que les hacía especiales.
Puede que Californication fuera un techo que no han sabido superar, aunque lo toleraron bien con By The Way. Serán cosas de la edad, pero Kiedis ya no tiene ganas de hacer el macarra en las canciones, y sabiendo que obviamente no vamos a volver a su época de los 90, creo que esto no lo levanta ni la genialidad de Frusciante. Como era de esperar, el disco suena mejor que el single, que nos dejó un poco tibios a todos.

Permitiéndome una licencia alimentística para expresar lo que siento, escuchar en antaño un disco de RHCP era como tomarse una guindilla a pelo; ahora es como tomársela con agua, pan y otros alimentos para evitar el sabor picante.








lunes, 22 de agosto de 2011

The Gift - Explode, pop perfecto

Un gran disco de pop, una gran voz y unos teclados que dan una ambientación especial.
No, no es la descripción de la última sensación de las islas británicas, ni tamopoco el regreso de un clásico de EEUU. Es lo último que han hecho The Gift. A veces no hace falta cruzar el mar para encontrar discos tan bien acabados; sólo hay que ver lo que se gesta en el país vecino, Portugal.

Es lo que tiene cuando es la mejor banda de Portugal (que no se piquen Autoramas). Llevan años sacando discos que son un gustazo para los paladares del pop más selectos, pero nunca teniendo un gran eco mediático. Para eso ya están los ingleses, The Gift va conquistando terreno poco a poco, siempre ganando algo más de fuerza con cada nuevo trabajo. Por eso tienen que ir a pasos seguros si quieren llegar a más gente. Aunque realmente, tampoco parece que pretendan eso; más bien disfrutar de sus discos con quien los quiere escuchar y seguir imprimiendo esa pasión por la música. Es decir, cualquiera que se haya visto conquistado por joyas como Music.

Explode es el quinto larga duración de estos portugueses, que cada disco que editan consiguen darle otra vuelta más a su pop, o simplemente mejorarlo. La portada del disco ya deja entrever que lo que se avecina es una explosión de colores, de alegres melodías pop cargadas de vitalidad. Un disco repleto de intensidad sonora. Así es Explode.

Empieza el disco con Let It Be by Me, un adelanto a lo que es el álbum, con una Sonia Tavares que va entrando en calor mientras su voz se difumina entre el teclado que gana el protagonismo al final. Sigue Made For You con Tavares a la cabeza en la parte vocal, aunque acompañada por sus amigos. Es una de las joyas del disco, la parte musical, impecable. Nuno Gonçalves es un hacha componiendo. El toque de piano, los arreglos electrónicos del fondo y la poderosa voz de Tavares hacen de esta canción un claro ejemplo de lo que es The Gift. Explode está lleno de detalles, como los coros de Mermaid Song, que parece una canción venida de un mundo onírico.

No faltan los habituales temas largos, como si de pop progresivo se tratase, que superan incluso los 10 minutos (The Singles) o los 8 (Always Better If You Wait For The Sunrise). Las dos acaban explotando, pero a su manera, ya sea con alguna guitarra más afilada o con una sinergia perfecta entre el piano y la voz de Sonia. En el último tramo del disco aún nos quedan algunos de los temas que más energía desprenden, como la positiva My Sun o Race Is Long.

The Gift no será un grupo que vaya a llenar estadios ni vaya a marcar una generación, pero desde luego, pocos interpretan el pop como ellos.

Let It Be by Me by The Gift Official

Made for You by The Gift Official +

My Sun by The Gift Official



viernes, 19 de agosto de 2011

The Kills - Blood Pressures, garage para toda la familia

Corren tiempos difíciles para muchos, la sociedad está en ebullición, parece que incluso se está polarizando. La crisis, los recortes, los desahucios, la dificultar de llegar a fin de mes... ¿Soluciones? Evadirse y utilizar algo como válvula de escape. Una las válvulas más eficientes siempre es la música, y si es un disco de buen rock mejor. Pero, ¿qué disco? Pues por ejemplo el nuevo de The Kills.
Siempre parece que las dos superpotencias en música sean Inglaterra y EEUU, pues nada, los fusionamos y ya está. Así tenemos a este dúo de amiguetes prolíficos como son la americana Alison Mosshart y el inglés Jamie Hince.

Blood Pressures es el cuarto disco de estudio de esta pareja de garageros, que ha visto la luz en este sagrado 2011. Siguen practicando ese rock garagero del que son partícipes, aunque abrazan de vez en cuando el blues, de forma que podríamos decir que tienen un toque de Black Keys que siempre se agradece.
A pesar de que han ralentizado el nivel de desfogue que llevaban a cabo en su debut, Keep On Your Mean Side, aún mantienen esa semilla de rock y blues con guitarras de corte psicodélico setentero que les hace muy pegadizos. La verdad que a cualquier amigo del rock debería costarle renegar de este grupo, y por ende, de este disco.

El álbum resulta bastante completo, porque lejos de encasillarse en un patrón en el que saquen once canciones con cuatro acordes, cambian el registro varias veces, haciéndolo así más interesante. Y como buen dueto, juegan muy bien la baza de los dobles vocales, aunque ya de por sí la voz de Alison es un punto fuerte más que añadir a los Kills. Si bien es cierto que en cada uno de sus cuatro trabajos, los pilares son los mismos, siempre les intentan dar otro molde. Y así han hecho con Blood Pressures.

El pistoletazo de salida lo pega Future Starts Now, un tema que da a conocer el buen gusto por el sonido garagero, y otra prueba más de que no es necesario más que una batería y una guitarra para partir la pana. El riff cortante mezclado con el redoble de tambor demuestra que es de lo mejor del disco. Después continúa la misma fórmula pero con Satellite, donde encontramos el siempre infalible coro doble, a ritmo lento pero sobre volandas. La misma arma también la utilizan con Nail In My Coffin.

Pero no todo es solemne rock inflamable, también hay momentos más desnudos como Wild Charms o The Last Goodbye, donde podemos disfrutar de la cálida voz de la señora Mosshart. Ese amago de psicodelia se puede degustar en las guitarras de Baby Says. Y para finalizar el álbum, tenemos una buena dosis de blues rock con Damned If She Do, You Don't Own The Road y Pots And Pans.

Resumiendo, Kills aún sigue fiel a su sonido garagero, que aunque está bastante visto en estos tiempos, aún pueden sacarle punta. Y lo demuestran en discos tan completos y solemnes como este Blood Pressures.